Este café reúne los microlotes diarios de pequeños productores de La Coipa, en San Ignacio, una región andina donde las variedades Caturra y Catuai se cultivan entre 1.650 y 1.850 metros de altura.
Cada agricultor recoge y procesa en su finca, fermentando las cerezas entre 24 y 36 h antes de secarlas en patios.
En taza tiene un perfil de sabor dulce y equilibrado con notas de albaricoque y fruta de hueso. Base de panela y almendra con fondo de chocolate blanco. Final prolongado con acidez leve y cuerpo cremoso.